Se podría decir que la Toscana fue construida como una obra de arte por personas que no tenían otra preocupación que la consecución de la belleza, En realidad, es el resultado del lento y paciente trabajo de un pueblo que, generación tras generación, ha transformado el rostro de su tierra en un hermoso paisaje, único en el mundo, y ha creado un entorno armónico que funde la belleza de la naturaleza con la huella original dejada por el hombre.
En esta tierra todo resulta agradable y está hecho a la medida del hombre; todo conforma una placentera experiencia para los sentidos: la gente, las obras de arte, las estaciones, el paisaje, las fiestas, los sabores...
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