Pese a las modas vanguardistas y la natural evolución de la seducción comercial desde hace dos siglos, el escaparate continúa siendo un mediador físico determinante entre bienes y consumidores, entre estímulos y decisiones de compra, entre la fantasía de la tienda y la realidad de la calle. Esta vigencia y valor alcanzados por el escaparate en la disposición espacial de la tienda conduce al análisis de las últimas tendencias en el mundo del escaparatismo contemporáneo, una práctica comercialmente cada vez más compleja y disciplinarmente más autónoma, encargada no sólo de conformar un conjunto de estímulos visuales sino también de crear de la condición de testimonios de una época.
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