A la hora de concebir nuevos productos, o de buscar soluciones a problemas presentes, hay varias maneras para dejarse inspirar: la observación del ambiente vital directo y de la sociedad, el análisis de los desarrollos técnicos corrientes, el diálogo con los materiales y un vistazo a las disciplinas propias y cercanas; todos estos aspectos sirven de estímulo a los diseñadores para nuevas creaciones. Desde los mismos conceptos de estímulo e inspiración surge también este libro, ofreciendo una amplia mirada a proyectos corrientes y productos creados por los diseñadores internacionales. Organizado en cinco capítulos, presenta a los creadores de diseño y a todos los aficionados del tema una mezcla estimulante, ilustrando en manera entretenedora e informativa los desarrollos actuales.
Hoy en día, tanto los desarrollos tecnológicos como las tendencias y las nacientes cuestiones sociales influyen sobre los proyectos y las modalidades laborales de los diseñadores. En la historia, los materiales y los métodos productivos siempre han sido interrelacionados con las creaciones de sus tiempos, pero nunca la influencia ha sido tan profunda y variada como en los tiempos presentes, con sus nanotecnologías y biopolímeros. Los controles gestionados al ordenador de todas las fases teóricas y productivas introducen posibilidades totalmente nuevas, pero también nuevos requisitos para el diseñador. Por un lado, los procesos productivos de reciente generación (tecnologías rápidas) abren a nuevas libertades, tanto en la modelación como en relación a los canales de distribución, y por el otro la dedicación a un desarrollo "full service" del producto deja siempre menos tiempo a la creación material; a menudo, todo lo que el diseñador necesita hacer hoy en día es proporcionar los datos de producción listos y completos.
Si en principio los procesos rápidos se utilizaban sobre todo para la ejecución de modelos y prototipos, el concepto ya se va incorporando con más frecuencia a la fabricación del producto final. Al momento se crean para los clientes principalmente objetos de orientación puramente estética, aún si podemos anticipar que los aspectos funcionales cobrarán más consideración en el futuro; las correspondientes posibilidades en los procesos productivos quedan todavía muy lejos de ser exploradas por completo. El nuevo placer para el ornamento (en lo que los diseñadores durante largo tiempo no tenían casi permiso para meterse) queda intacto, perteneciendo con el tiempo ya a la normalidad, incluso con una tendencia hacia la saturación. Tras el minimalismo de los años 90, el observador se ha quedado con una auténtica sed para oropeles y otros pormenores a los que el ojo pueda pegarse. Bidimensional en la mayorías de los casos, la ornamentación refleja los modernos métodos productivos dirigidos por el ordenador, diferenciándose a través de su aplicación esquemática y escueta de los modelos históricos, a los que en la misma forma venera y a veces ironiza.
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